Mokuso, pronunciado "moh-kso" (黙想), es un término japonés para realizar meditación que significa "mirar en silencio hacia el corazón" aunque también se le atribuye la traducción de "reflexión tranquila". Es el concepto de un estado que se alcanza mediante el entrenamiento mental, unido a la relajación y respiración que, combinados con la postura adecuada. Nos permiten regresar al estado mental de un recién nacido carente de miedo, sin conocimiento de lo que es el estrés, el dolor, la duda, etc. Nos capacita para dejar la mente en blanco y concentrarnos para poder afrontar diferentes situaciones sin que emociones o dudas restrinjan nuestros movimientos.

    El Mokuso (Mushin No Kokoro) es la meditación concentrada que se realiza con la práctica del Zen, y que en el Budo moderno se practica en las ceremonias de saludo (Rei-Ho) al comenzar o finalizar una práctica de Karate y de Artes Marciales tradicionales japonesas, con el fin de “poner el espíritu en calma” antes de salir del Dojo para seguir con la vida cotidiana.
     
    Para realizar la meditación nos debemos situar en (Sei-Za), con la barbilla recogida, la nuca estirada, la nariz estará en la vertical del ombligo, los hombros caerán naturalmente.
     
    Colocados en esa posición correctamente, con nuestros músculos relajados, eliminando toda tensión, realizaremos una respiración lenta, larga y profunda, concentrados en la exhalación. Al mismo tiempo que ejerce sobre la región abdominal (Hara) –como centro de equilibrio y energía- un masaje sobre la parte inferior. En los ejercicios respiratorios, el aire se tomará por la nariz y se expulsará por la boca.
     
    A continuación, dirigiremos la atención hacia nuestra mente, y nos preguntaremos sobre cuál es nuestro estado de ánimo. Luego, nos encontraremos plenamente en el momento en que vivimos, hasta alcanzar una actitud receptiva y disponible, libre de las emociones y deseos del ego, de esa manera podremos reaccionar de una forma natural y espontánea. Todo este proceso lo realizaremos con los ojos cerrados para evitar estímulos exteriores, y percibir mejor las sensaciones interiores del cuerpo, tomando conciencia de sí mismo. La duración de la meditación deberá estra entre un par de minutos y puede llegar hasta una hora.
     
     
    A la hora de practicar Mokuso se combinan la postura corporal, la respiración y la concentración.
     
    La Postura 
     
    Podemos realizar mokuso sentados en una silla o incluso tumbados en el suelo (Ouchaku zazen). Sin embargo, la postura corporal óptima para realizar mokuso parte de seiza. Adoptaremos una postura cómoda, con los empeines pegados al suelo y la columna totalmente recta. Debemos estirar la espalda como si quisiéramos tocar el techo con la cabeza, retraer la barbilla ligeramente hacia atrás y hacia el pecho y dejar los hombros muy relajados. Si la postura aún es incómoda podemos sentarnos con las piernas cruzadas pero la columna debe estar completamente recta.
     
    En KYOKUSHINKAI, normalmente se dejan los puños apoyados relajadamente sobre los cuadriceps junto a las caderas.
     
    Según el Budismo Zen, el dorso de la mano izquierda debe descansar sobre la palma de la mano derecha. Ambos dedos pulgares deben hacer contacto en la punta formando una especie de ojo o cavidad frente al hara (bajo abdomen), como si fueran una prolongación uno del otro. Otra variante de las manos es colocarlas sobre los muslos en seiza con los dedos pegados y apuntando hacia dentro. Debemos cerrar los ojos o entornar los párpados con la mirada baja.
     
     
    La Respiración
     
    La respiración es la clave para realizar mokuso correctamente. Debe partir del abdomen y trabajando con el diafragma. Ha de realizarse en ciclos lentos y pausados.
     
     
    La inspiración se realiza con la nariz manteniendo la boca cerrada. Ha de ser lenta, relativamente larga y profunda pero no forzada. Hay que tratar de realizarla de forma natural y automática. Justo antes de llenar los pulmones, retenemos el aire un instante y lo soltamos.
     
    La exhalación debe realizarse con la boca ligeramente abierta. Ha de ser profunda, sin forzarla, y tratando de no soltar todo el aire que tenemos dentro para proceder con el siguiente ciclo de respiración. 
     
    Hemos de concentrarnos en todo momento en el movimiento del abdomen hasta que lo hagamos instintivamente. Controlando la respiración reducimos nuestro ritmo cardiaco y el estrés, las pulsaciones bajan y nos relajamos física y mentalmente.
     
     
     
    La Concentración
     
    Por último, centramos la atención en la mente. Hay que tratar de dejar la mente en blanco y alcanzar un estado mental sereno. Sin embargo, dejar de pensar es algo fácil de decir pero no tanto de hacer. Lo ideal es que nos centremos en la postura y la respiración para que la mente se concentre y nos lleguen la menor cantidad de pensamientos posibles. Los pensamientos que sigan llegando serán obviados hasta dónde sea posible, sin obsesionarnos con su significado. Todo el proceso se hará con los ojos cerrados o entornados para evitar estímulos externos y percibir mejor las sensaciones interiores de nuestro cuerpo y respiración. La inmovilidad del cuerpo ayudará a retener la mente. El Zen utiliza la metáfora de un mono atado a un pilar para representar este fenómeno; el mono representa a la excitación (mente) que queda paralizada al sujetarla al pilar (cuerpo).
     
    A la hora de realizar mokuso, es imprescindible establecer una rutina basada en una dedicación real a la meditación. No se deben esperar resultados inmediatos pero tras aproximadamente un mes de practica -de 15 a 30 minutos al día- notaremos una gran diferencia.
     
    El correcto Mokuso y sus beneficios llegan a través de su prática.
     
    Si la práctica es correcta, la energía positiva y la sensación de bienestar interior se convertirán en una parte indispensable de nuestro día a día.
     
     
     
    FUENTE: Wikipedia e Iko Catalunya.
     

    Última actualización: 17 de JUNIO de 2017

    NOMBRE Y APELLIDOS  DAN  DOJO  DIPLOMA  FECHA 
    Nº 
    J. Ramón Bustinduy Camiña  6º  IKO  27228-41  05/07/2014
    Javier Lozano Luque  5º   FORUM  27228-81  29/03/2017
    Diego Torrente Romero  6º  DINAMIC  27228-82  17/06/2017
    Chema Gómez Belmonte  5º   KÔUN  27228-50  03/07/2015
    David Lopera Carrasco  4º   FORUM  27228-85  17/06/2017
    Eduardo Morales Giménez  2º  FORUM  27228-32  08/06/2014
    Cristina del Valle Bautista  2º  SHIN DEN  27228-56  19/06/2016
    Alberto Sánchez Jurado  2º  SHIN DEN  27228-55  19/06/2016
    Miquel Morales Timoneda  2º  FORUM  27228-43  21/06/2015
    Sergio Bustinduy Soriano  2º  MIYABI DOJO  27228-42  29/03/2015
    Antonio Zafra Exposito  2º  SHIN DEN  27228-52  19/06/2016
    Kevin San Millán Saiz  2º  FORUM  27228-51  19/06/2016
    Arturo Olivier Belmonte  2º  SHIN DEN  27228-53  19/06/2016
    José Manuel López Bujalance  2º  SHIN DEN  27228-54  19/06/2016
    Lewis Dirk Vanneste Morales  2º  FORUM  27228-57  19/06/2016
    Josu Arroita Martín  2º  LA LUNA  27228-58  19/06/2016
    Juan Romero Cortés  1r  FORUM  27228-19  31/05/2008
    Ariadna Sánchez Astinza  1r  FORUM  27228-39  08/06/2014
    Antonio Castejón Castro  1r  FORUM  27228-45  21/06/2015
    Miguel Ángel López Sáez  1r  FORUM  27228-46  21/06/2015
    Sergio Palomino Cabornero  1r  FORUM  27228-47  21/06/2015
    Jordi Fornós Rodríguez  1r  FORUM  27228-48  21/06/2015
    Luis Bea Pérez  1r  FORUM  27228-59  19/06/2016
    Pablo Javier Cariño Puglise  1r  SHIN DEN  27228-60  19/06/2016
    Manel Torres Arellano  1r  SHIN DEN  27228-61  19/06/2016
    Raúl García López  1r  SHIN DEN  27228-62  19/06/2016
    Cristina López de las Heras  1r  SHIN DEN  27228-63  19/06/2016
    George López Romero  1r  SHIN DEN  27228-64  19/06/2016
    Juan Manuel Núñez Muñoz  1r  SHIN DEN  27228-65  19/06/2016
    Manuel Flores Sáez  1r  SHIN DEN  27228-66  19/06/2016
    Israel Ortiz Estany  1r  SHIN DEN  27228-67  19/06/2016
    Aroa García Jiménez  1r  FORUM  27228-68  19/06/2016
    Ángel Sillero Salas  1r  SHIN DEN  27228-69  19/06/2016
    Alberto Campano García  1r  SHIN DEN  27228-70  19/06/2016
    Óscar García Romero  1r  SONKEI  27228-71  19/06/2016
    Alex Cerrato Marín  1r  FORUM  27228-72  19/06/2016
    Sergio Antequera Ramos  1r  SHIN DEN  27228-73  19/06/2016
    Zaida Morales Timoneda  1r  FORUM  27228-74  19/06/2016
    Arquelia Conejo Lora  1º  KÔUN  27228-79  19/06/2016
    Antonio López Larrubia  1º  KÔUN  27228-77  19/06/2016
    Cristóbal Morales Timoneda  1º  FORUM  27228-94  17/06/2017
    Miguel Ángel Miguel Marín  C.N.  SONKEI  27228-80  19/06/2016
    Raúl García Romero  4º  WARIORS  27228-86  17/06/2017
    Manuel Zafra Expósito  4º  SHIN-DEN  27228-87  17/06/2017
    Alicia Mª Garrote Pantión  2º  WARIORS  27228-83  17/06/2017
    Gemma Ortiz Coronado  2º  FORUM  27228-84  17/06/2017
    Raúl Aznar Sánchez  1º  SHIN-DEN  27228-88  17/06/2017
    Cristian Castro Mingorance  1º  KÔUN  27228-89  17/06/2017
    Juan Humanes Giménez  1º  SHIN-DEN  27228-90  17/06/2017
    Víctor Moreno Ríos  1º  SHIN-DEN  27228-91  17/06/2017
    Guillem Teruel García  1º  FORUM  27228-92  17/06/2017
    Jorge Toribio Belmonte  1º  SHIN-DEN  27228-93  17/06/2017
    Pau Roche Trullenque  C.N.  SHIN-DEN  27228-95  17/06/2017
    Gerard Medina Solórzano  1º  KÔUN  27228-75  19/06/2016
    Iago Vega Ces  1º  FORUM  27228-76  19/06/2016

     

    Presidente del Tribunal Nacional de Grados

     

     

     

     

    Shihan Juan Ramón Bustinduy Camiña

     

    1º-Dedicaremos todo nuestro esfuerzo al desarrollo espiritual , intelectual y físico.

    2º-Nos mantendremos alerta en la búsqueda del verdadero camino del arte marcial , asi como en las enseñanzas de nuestros maestros.

    3º-Buscaremos con gran vigor cultivar un espíritu de abnegación.

    4º-Observaremos las regals de cortesia respeto a nuestros superiores y nos abstendremosde la violencia.

    5º-Nuca olvidaremos la verdadera virtud de la humildad.

    6º-Nuestros unicos deseos seran buscar la sabiduria y fuerza física y mental.

    7º-A través de la disciplina del karate Kyokushinkai , buscaremos el completo y verdadero significado del camino.

    Ōyama Masutatsu (大山倍達 Ōyama Masutatsu?, Julio 12, 1923 – Abril 26, 1994) Conocido popularmente como Mas Oyama, fue un maestro de Karate de origen coreano, y fundador del estilo Kyokushinkai.1 Nació Choi Yeong-eui (Coreano: 최영의 Hanja: 崔永宜). Zainichi coreano, vivió la mayor parte de su vida en Japón y adquirió la nacionalidad en 1964. Sus dos hijos viven en la actualidad en Corea del Sur. Fue asimismo alumno de la universidad de Waseda (equipo de Judo) llegando al grado de 4 dan, y miembro del equipo de karate- Do (estilo Shotokan), donde obtuvo el 2 Dan en la universidad de Takushoku en Japón. Posteriormente tras practicar el estilo Goju Ryu, y Daito Ryu Aikijujutsu (antecesor del Aikido) e investigar otras artes marciales como el muay thai, y el kung fu dio origen al karate estilo kyokushinkai.

    Nació el 12 de julio de 1923 en Wa-Ryong-Ri Yong-chi-Myon Chul Na Do, Corea del Sur. Su nombre de nacimiento Choi Young-Eui (최영의), pero cuando emigró a Japón adoptó el nombre japonés Oyama Masutatsu (大山 倍達), que es una transliteración de 'Baedal' (倍達). 'Baedal' fue un antiguo reino coreano conocido en Japón en aquellos tiempos como "Antiguo Choseon". 'Masutatsu' también puede pronunciarse 'baitatsu' en Japonés.

    Fue enviado a Manchuria para vivir en la granja de su hermana, debido a su rebeldía y a las continuas peleas con su padre, quien era considerado como líder de su comunidad, pero quien bebía mucho y golpeaba a su madre. A los 9 años empezó a estudiar una expresión sureña del arte marcial chino del chuan fa (el camino del puño o kempo, en japonés) o kung fu / wu shu. A la edad de 12 años volvió a Corea donde continuó su entrenamiento en artes marciales chinas. Más adelante viajó al Japón, a la ciudad de Tokio para convertirse en piloto, lo que no logró. Durante este tiempo empezó su instrucción en Boxeo occidental, lucha olímpica y Judo. Un día tras observar a unos estudiantes que estaban entrenando Karate, se interesó y fue a entrenar en este dojo, era la clase del maestro Gichin Funakoshi en la Universidad de Takushoku, donde él aprendió el estilo Shotokan de karate. Oyama, considerò al maestro Funakoshi, como la persona que le enseño la diferencia entre ser un peleador y llegar a ser un guerrero del Budo.

    Su progreso en su entrenamiento fue muy impresionante, a los 17 años él era ya un Segundo Dan, y a los 20 obtuvo el Cuarto Dan. Durante este tiempo se interesó seriamente en el Judo, alcanzando también el grado de Cuarto Dan. En este tiempo entró el Dai Nihon Butokukai, una academia de entrenamiento para el Ejército Imperial Japonés, que se especializaba en la guerra anti-guerrilla, el espionaje, el combate cuerpo a cuerpo, y con armas de fuego. Oyama estuvo 2 años en esta organización dentro del grupo de Nagano que se disolvió con la llegada de los países aliados al Japón, al final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945.

    Posteriormente continuó su entrenamiento bajo la dirección de So Nei Chu, quien también era un ciudadano Coreano (de la misma provincia de Oyama) radicado en Japón, el cual era experto en el estilo Goju Ryu y discípulo del fundador del estilo en Japón, el maestro Chōjun Miyagi. Fue él quien incentivó a Oyama a emprender su retiro a las montañas para fortalecer sus habilidades técnicas y templar su espíritu. Fue acompañado por uno de sus propios estudiantes, pero después de seis meses de aislamiento, el estudiante huyó secretamente durante la noche. Oyama tuvo que continuar solo su vigoroso entrenamiento que llegó a ser aún más duro debido a la soledad. Fue en esos momentos que sintió deseos irresistibles de abandonar su entrenamiento y regresar a la civilización. Al saber esto el Maestro So Nei Chu le envío una carta a Sosai Oyama diciéndole que se afeitara una de sus cejas para suprimir su urgencia por regresar, debido a que esto le provocaría mucha vergüenza (dentro de la cultura oriental), y por supuesto que a Oyama no le gustaría que nadie lo viera bajo esas condiciones. Esto, junto con otras conmovedoras palabras lo convencieron para continuar con su entrenamiento, decidido a llegar a ser el más poderoso karateka en Japón, finalizó su entrenamiento después que 18 meses en las montañas.

    Unos meses más tarde en 1947, después de volver a la civilización, probó sus habilidades en la división de Karate en el primer Campeonato Nacional de Artes Marciales, del Japón en la categoría sin peso; torneo del cual salió campeón. Sin embargo, él sentía aún un gran vacío en su vida debido a que no había completado los 3 años de aislamiento en las montañas. Bajo estas circunstancias decidió dedicar su vida completamente al karate, fue así como comenzó otra vez su aislamiento de la sociedad, esta vez escogió la montaña de Kiyozumi localizada en la Prefectura de Chiba. Él escogió este sitio por su ambiente y su paisaje, los cuales producían un levantamiento espiritual.

    Desde entonces su entrenamiento llegó a ser extremadamente riguroso, 12 horas al día, siete días a la semana, no dejaba días de descanso. Su entrenamiento consistía en sentarse a meditar bajo las frías aguas de las cascadas, luchando con animales salvajes, rompiendo árboles y piedras del río con sus manos, usado los árboles como makiwara / superficie para golpeo, saltando sobre las plantas de lino, a medida que éstas crecían varios cientos de veces todos los días. En su entrenamiento diario incluyó también un período de estudio de los antiguos textos clásicos de las artes marciales basados en la filosofía Zen, y los escritos del famoso guerrero samurai Miyamoto Musashi. Oyama estructuró y perfeccionó no solamente un método de Karate propio, sino que también acondicionó su propia mente y cuerpo.

    Después de dieciocho meses de riguroso entrenamiento bajó de la montaña, completamente seguro de sí mismo, y sintiéndose capaz de tomar total control de su vida.

    En 1950, Sosai (o el fundador) Masutatsu Oyama comenzó a probar su poder combatiendo con toros. En total, él luchó con 52 toros, tres de lo cuales murieron instantáneamente, y 49 fueron despojados de sus cuernos utilizando un golpe de mano sable ejecutado con el borde de la mano o (Shuto). En 1957, a la edad de 34, casi perdió su vida en México, cuando un toro le alcanzó a cornear, pero a pesar de los pronósticos de los médicos se recuperó.

    En 1952, viajó por un año a Estados Unidos, demostrando su estilo de karate en vivo en la televisión nacional. Durante los años subsiguientes, Oyama aceptó todos desafíos que le presentaron, llegando a combatir con 270 diferentes luchadores, boxeadores y peleadores. La mayoría de éstos combates los ganó de un solo golpe de puño. Los combates nunca duraban más de tres minutos, y la mayoría duró no más de unos pocos segundos. Oyama llegó a ser conocido como "Godhand", una manifestación viva de una máxima de los guerreros japoneses "Ichi geki, Hissatsu", o ,"Un golpe, una muerte". Esta máxima representaba lo que el perseguía primeramente en las técnicas de Karate. Las técnicas complicadas de golpeo con pies eran secundarias para el (sin embargo también fue conocido por sus poderosas patadas altas).

    En 1953, Sosai Oyama abrió su primera sala de entrenamiento en el camino del karate, o dojo, este era un sitio cubierto de césped en Mejiro, (Tokio). En 1956, el primer Dojo verdaderamente oficial se abrió en un local ubicado atrás de la Universidad de Rikkyo. En 1957, ya habían 700 miembros, a pesar del alto porcentaje de abandono debido a la dureza del entrenamiento. Los estudiantes de Oyama consideraban seriamente la práctica del combate libre o kumite. En ese entonces, se tenían muy pocas restricciones, atacar la cabeza era común, generalmente con los pies, con el talón de las palmas de las manos o con los puños. Los agarres, luxaciones y lanzamientos eran también comunes en sus prácticas, así como el manejo de las armas tradicionales del Kobudo de Okinawa.

    Fue a raíz de un incidente en su vida personal, siendo atacado por un agresor armado con un cuchillo, cuando Oyama decidiría unos meses después prohibir los golpes a la cabeza o rostro en sus entrenamientos. El agresor que atacó a Oyama resultó gravemente herido por un golpe que le fracturó el cráneo. La técnica empleada fue el Uraken. Tras el suceso, Oyama fue detenido y encarcelado un tiempo acusado de Homicidio Involuntario. Desde ese momento, al regresar a sus entrenamientos, prohibiría tajantemente golpear de hombros para arriba en los kumite, aún llevando protecciones en las manos.

    En los años 60 y 70, la práctica se dirigió más hacia la parte deportiva tras la visita del maestro Oyama a Tailandia. Del antiguo arte y deporte de contacto del Muay Thai, Oyama trajo las patadas bajas con el hueso tibial, y algunas técnicas de golpeo con las rodillas. Tras un incidente más adelante en Japón, donde Oyama en un acto de legítima defensa dio muerte a un atacante con un puñal, mediante un golpe tipo "uraken". Decidió seguir con el contacto pleno, pero evitando golpear la cabeza o el rostro con el puño, o la mano abierta. Así, el Karate Kyokushinkai tomó el formato de hoy día en el que prevalecen las distancias cortas, los puñetazos al tronco, los rodillazos y las patadas altas en los combates. Así como la práctica de rompimientos y de las formas tradicionales o kata, en su aspecto tradicional.
    Estilo Kyokushinkai

    Kanji del estilo Kyokushinkai.

    En junio de 1964 Oyama crea su Sede Mundial, adoptando el nombre Kyokushinkai, que significa "Kyoku = lo mas alto, Shin =la verdad Kay = Juntarse , Asociarse . Desde entonces continuó esparciéndose hacia más de 120 países, llegando a ser una de una de las organizaciones en Artes Marciales más grandes del mundo.
    Fallecimiento

    El 26 de abril de 1994 en Japón, a la edad de 70 años, Sosai Masutatsu Oyama falleció de cáncer de pulmón, dejando a cargo de la organización al entonces 5º Dan Akiyoshi Matsui.
    Anécdotas y curiosidades

        Masutatsu Oyama ha sido considerado como uno de los más grandes héroes del Japón moderno; considerado aún hoy día por algunos como un dios viviente. Inclusive su vida y hazañas han sido retiradas en varias oportunidades en películas, dibujos animados, historietas y videojuegos.
        Entre sus legendarias proezas de cuentan la de luchar contra toros y derrotarlos solamente con sus manos, haciendo un total de más de 50 combates contra estos animales, a los que solía romperles los cuernos de un solo golpe de mano sable ejecutado con sus manos, para después romperles el cuello.

        Oyama fue representado por el actor japonés Sonny Chiba en la trilogía de artes marciales basadas en el manga (de Ikki Kajiwara, Jirō Tsunoda y Jōya Kagemaru) Champion of Death (1975), Karate Bearfighter (1975), y Karate for Life (1977). Oyama en persona también aparece en los dos primeros filmes.2 3

        En el año 2003 se filmó la película coreano-japonesa "Fighter In The Wind" basada en la vida de Oyama como un homenaje póstumo, la película fue muy exitosa, pero criticada en Japón por mostrar la xenofobia de la sociedad japonesa de aquella época.
        Masutatsu Oyama incluyó dentro de su estilo técnicas del arte marcial del boxeo tailandés tradicional o muay thai, como las patadas bajas a las piernas o low kicks / sune gedan geri y los golpes de rodilla hiza geri en ángulo, además de los golpes circulares tipo crochet del boxeo occidental.
        Oyama no era conocido por apoyar la lucha libre profesional japonesa o puroresu, pero uno de los luchadores profesionales más grandes de Japón, Akira Maeda, que además era miembro de Kyokushinkai, logró convencer a Oyama de que dejara competir a algunos de sus karatekas en sus eventos de lucha libre.
        Varios de los practicantes del estilo de karate de Sensei Oyama, el Kyokushinkai han participado y participan con gran éxito en el mundo de las competiciones de kickboxing, y en varios de los torneos de artes marciales mixtas, a nivel mundial.
        A finales de los 50, defendiéndose contra un ataque con cuchillo, Oyama fracturó el cráneo de su agresor golpeándole con la técnica uraken y le mató accidentalmente. Estuvo preso un tiempo debido a este incidente, acusado de homicidio involuntario.

    Matsutatsu Oyama y su costumbre de afeitarse la cabeza

    Desde hace tiempo los amigos de Mas Oyama sabían de sus excentricidades, eran conocedores de su afán por la superación personal. Un día se reunieron como de costumbre en un parque de Tokio, al verlo llegar se dieron cuenta que iba con la cabeza totalmente afeitada.

    ¡Mas! ¿qué ha pasado?, ¿te vas a retirar a un monasterio para estudiar Zen?

    Mas recordaba sus tiempos de infancia, al notar su cabeza libre de pelo. Era como volver a ser ese niño que está dispuesto a iniciar un nuevo aprendizaje.

     

    Ya veis – dijo riendo -. Creo que ha llegado el momento de emprender un nuevo rumbo. Me iré a la montaña para estudiar a fondo mi karate. No me volveréis a ver hasta que mi pelo vuelva a crecer, y me llegue a los hombros.

    Aunque los amigos de Mas seguían bromeando, sabían que cuando tomaba una decisión, era capaz de superar cualquier reto.

    Pasados un par de días, Mas cargo su mochila y emprendió su aventura en busca de un lugar aislado en plena natura.
    Estaba anocheciendo y vio un bosquecillo, en medio de este había un claro. Le pareció un buen lugar para instalar su campamento. La reluciente luna parecía darle la bienvenida, y el ruido de una cascada cercana, le daba una sensación de tranquilidad.

    Siendo una fría mañana de primavera, Mas observaba el entorno y vio que la naturaleza le ofrecía material para iniciar su entreno. En primer lugar escogió un árbol joven para iniciar su trabajo de endurecimiento. Colocándose en posición de kumite, flexionando sus rodillas y centrándose en su objetivo, lanzo un movimiento circular con su pierna, golpeando con la tibia al tronco que tenía delante. El impacto realizado le hizo apretar sus mandíbulas, para ahogar ese grito de dolor. Se dio cuenta que su preparación sería dura y exigente para conseguir su objetivo.

    “Tendré que trabajar mucho más de lo que creía”.

    La cascada cercana a su campamento, también era parte de su acondicionamiento. En ella meditaba cada día, soportando el duro impacto de su caída, controlando ese frio que entumecía sus músculos.
     Los días iban pasando y Mas quería aprovechar cada momento para ir mejorando. El calor que ahora reinaba volvía a ser otra variante para afrontar nuevos retos.

    Creo que hoy la temperatura subirá bastante – se dijo mientras todo su cuerpo estaba cubierto de sudor. Tengo que continuar y prepararme para cuando llegue el invierno.

    Cada día una de sus rutinas era correr, el suelo estaba cubierto de una manto blanco, pero este no era ningún impedimento para variar su trabajo. Al final del camino estaba la cascada de agua, se introducía en ella y practicaba sus técnicas de puño, golpeando contra esa pared liquida que caía con fuerza. Su voluntad y fuerza se iban incrementando día a día.

    Su entorno le abastecía del material suficiente como para buscar el reto diario. – Tengo que llegar a la cima de esa gran roca – se dijo, sabiendo que la nieve helada era algo que provocaría desestabilidad en cada movimiento.

    Sus saltos e impulsos para ir subiendo la roca, no siempre daban el resultado que buscaba, las caídas y golpes ponían a prueba su perseverancia. Pero sus movimientos cada vez mejoraban en estabilidad, hasta que llego a su cima. No contento con ello volvió a buscar la cima una y otra vez, dominando así su seguridad de movimientos. Esta meta conseguida le sirvió para buscar rocas más grandes y desafíos más extremos.
    Corriendo por el bosque encontró una roca suficientemente plana, donde practicaría sus golpes de puño. Antes de golpear directamente sobre piedra empezó a condicionar sus puños. Primero golpeando sobre tierra húmeda, después practico en guijarros. Encontró un tronco caído, utilizándolo como makiwara. Pasaron los meses, sus manos y pies se tornaron en mazas contundentes, con una piel curtida y encallecida.

    Su pelo iba creciendo, donde antes había una cabeza sin pelo, ahora se lo tenía que apartar de la cara.

    La práctica diaria de golpear esa roca plana, empezaba a ser un ritual, en ella se veía una parte más pulimentada, justo donde Mas clavaba sus nudillos.

    Fuerte, fuerte, más fuerte – este pensamiento constante lo mantenía concentrado.

    ¡Crac!, sintió un pequeño sonido y su puño no había sido. Miro fijamente la roca, observando que esa parte plana ya no era tal, una pequeña grieta marcaba el lugar donde Mas impactaba sus puños. Esto lo animo a continuar, incrementando su potencia en cada impacto. No daba crédito a sus ojos, la roca se partió en dos.

    Porque me ha pasado a mí, si me lo cuentan no lo creo ¡romper una roca con los puños!

    Pasando unos días Mas decidió volver a Tokio, recogió sus bártulos y retorno a la civilización.

    En un bar de Tokio se encontraban sus amigos, estos vieron a un individuo con mochila y pelo largo que se acercaba hacia ellos.

    ¿Mas? ¿eres tú? – este mostrando una sonrisa les hizo una señal, confirmando su acierto.

    Pasaron los días y allí se encontraba Mas, preparado para competir, inscrito en el primer campeonato de Kárate de Japón. Mas observaba a los competidores que iban a participar, venían de todos los rincones del país. El éxito estaba asegurado, los luchadores de más renombre de la nación serian sus rivales.
    Mas ahora con el pelo largo se lo tuvo que recoger y hacerse una coleta, para evitar que este le impidiera ver a sus adversarios.
    Los combates que iba observando le confirmaba que habían karatecas con un alto nivel, quizá tan bueno como el suyo.

    ¿Estaré suficientemente preparado para hacer frente a estos guerreros? – Se preguntaba al verlos pelear.

    Sus amigos lo zarandearon – Mas te están llamando desde la mesa central. Este fue rápidamente y le asignaron un tatami para su primer combate. En espera de su turno empezó a calentar.

    El árbitro central dio la señal para entrar al tapiz. Mas se coloco en su sitio y realizo el saludo ritual a su adversario. A la señal de inicio se coloco en guardia, subiendo sus brazos y flexionando las piernas para conseguir mayor estabilidad. El adversario adopto su posición de kumite. Empezaron a desplazar uno alrededor del otro, buscando la oportunidad para iniciar el ataque. Mas se percato del acercamiento de su adversario, momento que aprovecho para realizar un amago con la pierna adelantada y lazar contundentemente su puño atrasado. La técnica penetro con tal fuerza, que se escucho un crujido. El contrincante se desplomo clavando las rodillas en el suelo, con los ojos desorbitados y la boca abierta, intentando respirar. El público quedo desconcertado por la rapidez de ejecución y su contundencia, apenas el combate había durado unos pocos segundos.

    Al salir del tatami, los compañeros de Mas lo rodearon, felicitándole por su dominio. Pero este no estaba muy convencido.

    Mi ejecución no ha sido perfecta, mi respiración no estaba bien equilibrada.
    Venga Mas – dijo un amigo – No ha visto ni que técnica le ha ocasionado el K.O.

    Los combates se fueron sucediendo. El rumor de que participaba un luchador con una efectividad fuera de lo normal dio un atractivo especial al torneo. Sus combates se contaban por K.O.s, los contrincantes no llegaban al final del tiempo asignado. Ese joven Karateca de 24 años estaba barriendo a todos sus adversarios.
    Llego la final y allí estaba Mas. Este se coloco en la señal marcada en el tatami, saludando al árbitro y a su adversario. A la orden de inicio Mas adopto su postura de combate, sus ojos observaban al adversario, cualquier pequeño detalle podría significar una gran ventaja. Mas percibió que el contrincante confiaba demasiado en su movilidad y por ello tenía una guardia débil. En ese momento Oyama hizo un pequeño desplazamiento hacia la derecha para impulsarse hacia el lado contrario y golpear un gancho a las costillas con su puño izquierdo. El adversario izo una mueca y doblo el tronco, momento que Mas aprovecho para golpear de gancho con su puño derecho. Esta secuencia se repitió dos veces más, algo que provoco al adversario que bajara la guardia, momento ideal para subir esa pierna en un movimiento circular e impactar en la cabeza del contrincante. El hombre se desplomo, y aunque intentaba incorporarse le era imposible, los golpes de Mas fueron demoledores. El árbitro central declaro vencedor a MASUTATSU OYAMA.

    Tengo que mejorar, lo podría haber hecho mucho mejor – decía Mas a su amigo. Mientras estaban como de costumbre reunidos en su parque.
    Mas, nos has dejado a todos sorprendidos por tu trabajo – le contestaba su amigo.
    El torneo ha sido positivo – contestaba Mas -. Pero me he dado cuenta que todavía debo seguir mejorando. Los adversarios me han durado demasiado, tengo que buscar mayor efectividad.
    ¿Más efectividad? – exclamaba su amigo -, cuando has arrasado en el Torneo con más prestigio de Japón. Sin duda eres el mejor luchador del país.
    Supongo – replico Mas, con una mueca parecida a una sonrisa.

    Al día siguiente iban a celebrar su victoria, en el restaurante donde tenían costumbre de reunirse.
    Estaban riendo y comentando las anécdotas del campeonato, hablando de pequeños planes de futuro, haciendo tiempo hasta que apareciera Mas.
    Finalmente vieron a través de la ventana, como iba llegando. Al entrar al restaurante se sentó junto al grupo. Todos se quedaron mirando a Mas ¡se había afeitado de nuevo la cabeza!
    ¿Qué pasa Mas? ¿no me digas que….?
    Así es – dijo Masutatsu, antes de que su amigo terminara la frase – vuelvo a la montaña.

    La leyenda de Masutatsu Oyama continuaba creciendo.
    © 2018 IKO Catalunya Kyokushin - All Rights Reserved.