Sabiduría del Pasado

     

     

     

    SABIDURÍA del PASADO

     

    En algunos de los primeros libros de Karate, publicados antes de la Segunda Guerra Mundial, y escritos por algunos de los “maestros fundadores”, pioneros del Karate en Japón, concretamente Funakoshi Gichin, Motobu Choki y Mabuni Kenwa. Podemos encontrar una serie de puntos que considero merece la pena destacar, ya que nos pueden ayudar, una vez más, a esclarecer ciertas cuestiones y ayudarnos a entender un poco mejor el arte que practicamos…, y el que no practicamos…

     

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    “El significado de las direcciones en el kata no está bien entendido, y frecuentemente se cometen errores en la interpretación de los movimientos del kata. En casos extremos, a veces se escucha que “este kata se mueve en 8 direcciones así que está diseñado para luchar con 8 oponentes” o algún sinsentido semejante”.

    Ya en 1938 el gran experto Mabuni (fundador del Shito-ryu) advertía que los katas no se estaban entendiendo bien… Y comprobamos fácilmente que el Karate moderno demasiado a menudo ha ignorado (¡y sigue ignorando!) las palabras de los maestros…

    Estos lamentables malentendidos sólo conducen a tener una visión muy limitada de nuestro arte marcial, y es uno de los motivos por los cuales en épocas recientes muchos practicantes se han “desengañado” de las “artes marciales tradicionales”, y de que muchísimos otros sigan practicando algo que no siempre tiene demasiado sentido.

    En palabras de Mabuni: “el significado del kata se estrecha, y el kata llega a ser muy precario en su aplicación”.

    “El Karate que ha sido introducido en Tokyo es en realidad sólo una parte de un todo más grande. El hecho de que aquellos que han aprendido Karate en Tokyo piensen que sólo consiste en golpes de mano y patadas, y que proyecciones e inmovilizaciones de articulaciones son sólo una parte del jujutsu o del judo, sólo puede atribuirse a su falta de conocimiento sobre este arte”.

    De nuevo, y de forma muy clara, Mabuni expone que el Karate que llegó a Japón era sólo una parte del Karate de Okinawa. Y también que el Karate no es sólo golpes de mano y patadas, sino que también consta de derribos, luxaciones, estrangulaciones, etc., etc…

    Por supuesto, también otros maestros, como Funakoshi, realizaron las mismas observaciones. En este mismo artículo también vemos que Motobu utilizó “kote-gaeshi” contra un contrincante al que no quiso golpear, y esta técnica también aparece descrita e ilustrada en el libro de Mutsu. Este tipo de técnicas no sólo son propias del ju-jutsu, del judo o del aikido. Indudablemente siempre han formado parte del Karate (¡están en los katas!), pero desgraciadamente el Karate moderno entiende poco de esto, y prueba de ello es que surgen pseudo-disciplinas como “goshin” en un absurdo intento por dotar al Karate de algo que ya tiene.

    El Karate es (o debería ser) un sistema EFICAZ y COMPLETO de lucha desarmada para la autodefensa.

    Si ya no lo es, y ciertamente en muchas ocasiones comprobamos que no lo es, deberíamos preguntarnos por qué…

    Por su parte, Funakoshi explica claramente que el hiki-te (mano que se recoge) tiene el significado de “agarrar y tirar del oponente”.

    En el Karate moderno, el hikite se explica como la “reacción” que se corresponde con la “acción” de la técnica que ejecuta la otra mano; como una forma de añadir potencia a la técnica; o como la colocación de la mano que “no se utiliza” en un punto neutro (el costado) desde el que saldrá la siguiente técnica. Desde el punto de vista técnico, estas interpretaciones pueden ser razonables y correctas, pero de nuevo el error puede ser grave si estas ideas se extrapolan al ámbito del combate, como sucede a menudo. No debemos olvidar que, como nos explica Funakoshi, el hikite tiene un significado y una aplicación concreta, y a la hora de pelear no podemos pensar que es correcto colocar una mano en el costado, la mano que “no se utiliza”… tenemos dos manos, y por tanto dos armas, y en una pelea se deben utilizar las dos, sería absurdo no hacerlo. Como decía el famoso samurai Musashi Miyamoto: “Es una tontería morir con una espada todavía en la vaina”.

    Este ejemplo nos puede dar una idea de por qué las “artes marciales tradicionales” pueden perder su eficacia: al no ser entendidas, o peor, al ser entendidas incorrectamente.

    Por otro lado, las enseñanzas del Maestro Motobu Choki, el gran luchador, son siempre más que interesantes. Dejando al margen que según Motobu “es necesario beber alcohol y buscar otras actividades humanas divertidas”, sabemos que su Karate era ciertamente efectivo, y estaba fundamentalmente basado en el estudio de un kata: Naihanchi (Tekki Shodan). Un kata extremadamente importante en el Karate tradicional, repleto de aplicaciones muy efectivas (como no podía ser de otra manera), y que sin embargo, con sus técnicas y desplazamientos laterales, en el Karate moderno no se entiende en absoluto (como tantos otros), y es visto como simplemente un kata muy poco atractivo.

    En las palabras de Motobu encontramos, además de consejos muy específicos para peleas reales, también una clara denuncia de algunos malentendidos en el Karate:
    – “Karate es Sente” (iniciativa).
    – “Bloquear con una mano y después contraatacar con la otra no es verdadero bujutsu” (artes marciales).

    El Karate moderno, juzgado objetivamente desde el punto de vista tradicional o marcial, tiene ciertas deficiencias, es incompleto en algunos aspectos importantes, y es necesario que seamos un poco auto-críticos para poder darnos cuenta de ello, ya que identificar el problema es siempre el primer paso para poder solucionarlo.

    Mabuni nos da la solución: “Aquellas personas que verdaderamente están pensando en el futuro del Karate no deberían mantener una mente cerrada y limitarse ellos mismos a aprender sólo una concha vacía, sino que deberían esforzarse por estudiar el arte completo”.

    El Karate moderno tiene tanto mérito como cualquier otro deporte o disciplina, el problema está en que muchas veces las percepciones y los conceptos están distorsionados, confundidos, y no es lo que muchos piensan que es o debería ser el Karate.

    Si sabemos y entendemos qué es lo que queremos hacer, y qué es lo que estamos haciendo, cualquier forma de hacer Karate es respetable y encomiable. Pero las ideas deben estar claras, y si no lo están, al menos debemos intentar aclararlas.

    El futuro del Karate pasa por una vuelta a los “orígenes”, al Karate de Okinawa, al Karate del siglo XIX y principios del XX, al Karate de los maestros que entendían profundamente lo que estaban haciendo, a un Karate que era equilibrado, saludable y efectivo… y que desea volver a serlo.

    Autor: Víctor López Bondía

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